Salvador Ortega Flores y el diseño de 1969
La Glorieta de los Insurgentes se inauguró en septiembre de 1969 al abrirse la Línea 1 del Metro. La diseñó el arquitecto Salvador Ortega Flores con un círculo perfecto de 110 metros de diámetro y prioridad peatonal sobre el flujo vehicular.

En 1965, Ingenieros Civiles Asociados (ICA) presentó al presidente Gustavo Díaz Ordaz la iniciativa para construir el Sistema de Transporte Colectivo Metro. La obra de la Línea 1 inició en 1967 y se inauguró en septiembre de 1969, según consigna Relatos e Historias en México y México Desconocido.
El diseño de la glorieta y de su estación fue encargado al arquitecto Salvador Ortega Flores, quien tomó como referencia ideas previas de Mario Pani. La intención fue resolver el cruce de avenidas Insurgentes y Chapultepec dando prioridad al peatón sobre el coche, una innovación urbanística para la época.
El círculo central mide 110 metros de diámetro. En su corazón se ubica la estación cilíndrica del Metro Insurgentes, alineada vertical y geométricamente con el círculo exterior. La estación funciona como pieza arquitectónica integrada al espacio público, no oculta o subterránea por completo.
Ortega Flores integró deliberadamente las tres culturas de México en el diseño: glifos mayas en relieve sobre el muro perimetral (cultura prehispánica), relieves en concreto inspirados en motivos novohispanos, y un mural interior de la estación con estética del Underground de Londres —referencia a la cultura urbana contemporánea. El conjunto fue una declaración de pertenencia mexicana al lenguaje internacional del diseño urbano de los años sesenta.

